lunes, 30 de agosto de 2010

No prestar atención a tonteras

Es extraño, pero a veces estás muy contento/a y otras muy triste. Aparentemente no hay razón para sentir así. Aparentemente. Alguna vez me dijeron por ahí que los sentimientos surgen de algún estímulo en particular. Quizás tu inconciente recordó algo, o viste algún objeto que produjo una reacción dentro de ti. Sea lo que fuere, los sentimientos surgen y te embargan. En ese momento no sabes explicarlo, pero llega un segundo en que piensas “o busco la razón para buscar una solución o espero a que se me pase”. Si bien la segunda opción es la más cómoda, es más tediosa. El tiempo es engañoso; no te das cuenta cómo pasan los días y sigues así. Ahora, buscar la razón de tu sentir es complicado, pero se puede. Puedes pensar mejor si estás solo/a. Incluso puedes salir a caminar (a veces no te das cuenta de cuánto caminas hasta que estás muy cansado/a). Así, reflexiona al respecto, tómate un tiempo contigo mismo/a, respira y observa algunas cosas en el camino. Ten paciencia, y cuidado de lo que pienses. Los pensamientos a veces son traicioneros y no necesariamente te ayudan. Luego que has recapacitado, confía en alguien, alguien a quien quieras mucho, incluso una mascota. Convérsale y abrázale. El contacto con otros puede ser muy reconfortante. No olvides que te quieren y que para alguien eres importante. Paciencia, todo pasará, todo en algún momento pasa. Y miras hacia atrás y descubres que eres más fuerte y has aprendido algo importante; todavía hay circo y sólo hay que sonreír y disfrutar de la función.

viernes, 27 de agosto de 2010

Los deseos de la carne desafían al corazón, pero ambos son cómplices.

Si sabes amar, sabes hacer el amor. Cuando alguien ridículo te venda la pomada con que “el sexo es sucio” no prestes atención. Si el ser humano tiene receptores de placer, sólo debe buscarlos. Cuando los encuentres, descubrirás que por algo están ahí.
Deja que te sonrían, deja que te quieran, deja que te amen. Si no le estás haciendo daño a nadie, sonríe y disfruta de la sonrisa del otro. El amor no necesariamente conlleva sufrimiento; eso lo creas tú o el otro, a veces sin darse cuenta, pero la clave es esquivarlo y seguir sonriendo.
¿Sabías que al besar a alguien en los labios se activan las endorfinas en tu cerebro?
¿Sabías que al sonreír de verdad secretas “enzimas de felicidad” que te hacen más bello/a?
Ama, sonríe, toca, siente. El momento mágico del amor es ese. Amar, sonreír, tocar y sentir. El instante en que sólo existen 2 personas en el mundo y se envuelven en una atmósfera de amor, preocupación, cariño, magia. No necesitas comprar ropa de marca para amar. No necesitas salir a pasear para amar. No necesitas regalar costosos objetos para amar. No necesitas poseer un auto, una propiedad para amar. Sólo estás tú y la persona que amas. Ámala y dile que lo haces. Dale cariño y regálale una sonrisa diaria. Bésale la cara y acaríciale el pelo. Recuérdale que es la persona más linda del mundo.
Ama, antes que el olvido pase por ti y ya no seas más que una cifra en algún registro de nacimientos.