viernes, 27 de agosto de 2010

Los deseos de la carne desafían al corazón, pero ambos son cómplices.

Si sabes amar, sabes hacer el amor. Cuando alguien ridículo te venda la pomada con que “el sexo es sucio” no prestes atención. Si el ser humano tiene receptores de placer, sólo debe buscarlos. Cuando los encuentres, descubrirás que por algo están ahí.
Deja que te sonrían, deja que te quieran, deja que te amen. Si no le estás haciendo daño a nadie, sonríe y disfruta de la sonrisa del otro. El amor no necesariamente conlleva sufrimiento; eso lo creas tú o el otro, a veces sin darse cuenta, pero la clave es esquivarlo y seguir sonriendo.
¿Sabías que al besar a alguien en los labios se activan las endorfinas en tu cerebro?
¿Sabías que al sonreír de verdad secretas “enzimas de felicidad” que te hacen más bello/a?
Ama, sonríe, toca, siente. El momento mágico del amor es ese. Amar, sonreír, tocar y sentir. El instante en que sólo existen 2 personas en el mundo y se envuelven en una atmósfera de amor, preocupación, cariño, magia. No necesitas comprar ropa de marca para amar. No necesitas salir a pasear para amar. No necesitas regalar costosos objetos para amar. No necesitas poseer un auto, una propiedad para amar. Sólo estás tú y la persona que amas. Ámala y dile que lo haces. Dale cariño y regálale una sonrisa diaria. Bésale la cara y acaríciale el pelo. Recuérdale que es la persona más linda del mundo.
Ama, antes que el olvido pase por ti y ya no seas más que una cifra en algún registro de nacimientos.

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